Agosto 23, 2019.
Con ella. Los días eran tolerables, su sola presencia hacía mejor hasta el peor de los días. Eras esa luz que todos vemos al despertar, pero que yo moría por ver cada mañana. Quería vivir, tenía esa sensación de vacío lejos de mi y todo gracias a ti. Me complementabas y yo luchaba por hacerlo también para ti. Quería verte una y otra vez, aún cuando nos despedíamos unas horas atrás. Tengo entre mis recuerdos más bonitos esos momentos. Recuerdo absolutamente todo, recuerdo cuando estábamos en mi habitación y te sostenía entre mis brazos, te besaba y cuidaba mientras dormías. Sigues siendo la más hermosas de las casualidades que llegaron a mi vida. Por momentos, te veía y no podía creer que te hayas fijado en alguien como yo. Un ser tan desperfecto, lleno de temores y casi incapaz de sentir amor por nadie. Es cierto cuando digo qué, me conoces cómo nadie. Confié ciegamente en ti, te conté mis sueños y anhelos, padeciste con mis pesadillas y alucinaciones. Sin embargo, te quedaste. ...